Un gol lo cambió todo, trasgiró las cosas diferentemente del punto de vista. Peleaban haciendo murallas con la defensa, eran superiores pero no eran mejores. El optimismo rondaba por los bares, la grada y la ciudad entera...Creíamos que era posible hasta que los minutos se acababan y las esperanzas cada vez eran menores. El pesimismo nos superaba, éste nos ganaba. "Ojalá sucediera como en aquella final de París" y así fue...¡creemos en las remontadas, ahora sí! Lágrimas que caían de una afición que lo dió por perdido y nos despedimos antes de tiempo cuando...Iniesta hizo el gol de la gloria. Hay que tener fe hasta el último suspiro, segundo, pase...Se hizo presente la magia de aquella final en París, y volvimos a sentir lo que es tocar una final. La ciudad volvió a vibrar! No es un seuño, gracias por hacernos soñar despiertos, gracias por cumplir una realidad!
FUE UN DÍA, UN PARTIDO, UN GOL MEMORABLE PARA TODOS!
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